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LAS LOMBRICES DEL PERRO:

Los parásitos son unos seres vivos adaptados a subsistir aprovechándose de otros seres vivos que no sacan provecho de ello. En este texto vamos a tratar sobre los parásitos internos, que pueden dar muchos problemas y no solo al animal, sino también a los dueños que pueden verse contagiados por sus mascotas.

Las lombrices o helmintos, que parasitan fundamentalmente el tubo digestivo, son los más frecuentes. Pueden transmitirse por la ingestión de huevos del parásito, los cuales solo pueden desarrollarse en otro animal que hace de huésped intermediario y que será quien lo transmita al perro que se alimente con él; otros se transmiten al ser ingeridas sus larvas procedentes del mismo perro o de otros y algunos penetran en el organismo a través de heridas en la piel. A veces son trasmitidos al cachorro por la madre, bien en el útero durante la gestación o bien a través de la leche provocándoles trastornos graves como raquitismo o desarrollo defectuoso, esto implica que más del 90 % de los cachorros nacen ya parasitados, por otra parte la madre se ve reinfestada a su vez por los cachorros. En animales adultos los parásitos suelen provocar malestar general y mal estado del pelaje.
El perro contaminado elimina gran cantidad de huevos del parásito en sus heces durante meses y éstos a su vez son muy resistentes en el ambiente, pudiendo perdurar viables en él durante años, por lo cual constituye un riesgo de transmisión muy elevado a otros animales o incluso al hombre, hablándose entonces de zoonosis.

Es importante controlar por tanto una serie de factores como la coprofagia (práctica de muchos animales consistente en comerse sus propias heces ya que obtienen de ellas ciertos nutrientes que no pueden conseguir de otra forma, en los perros ocurre a veces cuando no están bien alimentados), la alimentación y los parásitos externos (pulgas y garrapatas), desinfectar la caseta regularmente y evitar la diseminación de los parásitos (recoger las materias fecales).

Las lombrices se clasifican en dos grupos los céstodos y los nemátodos:

.:. Los céstodos o gusanos planos segmentados, llamados vulgarmente tenias, son contraídos por el perro cuando este ingiere al huésped del parásito, generalmente son bien tolerados por el animal. Dentro de ellos tenemos los siguientes:
  • Dipylidium caninun: habita en el intestino delgado y se contagia por la ingestión de pulgas o piojos conteniendo larvas microscópicas. En hombre puede encontrarse la lombriz adulta en el intestino aunque sin mayor trascendencia.
  • Taenia sp: se encuentra en el intestino delgado y aparece por la ingestión de vísceras parasitadas de otros animales.
    * En el hombre no suele dar problemas de contagio por parte del perro, aunque si que puede verse contagiado por otras especies infectadas como el cerdo o la vaca, pudiendo desarrollar el parásito que es un gusano plano de hasta 10 metros de longitud que se adhiere con las ventosas o ganchos que posee en la cabeza a la pared del intestino; el hombre en heces libera huevos que contagian a su vez a la especie intermediaria y no a él mismo, siendo las larvas (cisticercos) que se desarrollan en estos las que infestan al hombre al ingerir carne cruda o mal cocida de animales parasitados. Puede ser asintomáticas o provocar dolor abdominal, diarrea o adelgazamiento.
  • Equinococo: se encuentra en el intestino delgado, a donde llega tras haber ingerido hígado o pulmón de cordero parasitado. Supone un alto riesgo de contagio para el hombre en el que puede dar lugar a equinococia o al quiste hidatídico.
    * La equinococia se caracteriza por el desarrollo de un voluminoso quiste hepático que evoluciona como si se tratara de un cáncer con metástasis en diferentes órganos pudiendo ser mortal. Se contagia el equinococo al ingerir bayas contaminadas con excrementos de animales parasitados. El quiste hidatídico tiene un origen y manifestación similar al de la equinococia pero menos grave, dando lugar al desarrollo de un voluminoso quiste hidatídico que precisa de intervención quirúrgica para ser eliminado.


.:. Los nemátodos o gusanos redondos no suelen tener huésped intermediario y se contagian al ingerir las larvas o estas penetran por si solas a través de heridas en la piel. Los principales son:

  • Ascárides (Ascaris lumbricoides): lombrices color blanco rosado de hasta 30 cm de largo. El contagio se produce por la ingestión de huevos con larvas, leche materna infectada, consumo de pequeños animales que hayan ingerido huevos con larva, o también contagio en el útero por las crías. La infestación se manifiesta por larva migrans: una vez en el intestino las larvas atraviesan la pared del mismo y migran a través de diferentes tejidos provocando daños en ellos que luego tienen a su curación aunque en alguno tejidos pueden quedar secuelas.
    * En el hombre la infestación se produce al tragar alimentos o agua contaminados con las larvas o en niños que se meten las manos en la boca tras jugar en parques de arena conteniendo heces de perros contaminados. Se manifiestan las lesiones por la larva migrans con afectación en hígado, pulmón, corazón, ojos y sistema nervioso, dando lugar al síndrome de larva migrans con dolor hepático, tos, asma, manifestaciones cutáneas y trastornos oculares pudiendo dejar secuelas. Puede aparecer distensión abdominal, desnutrición, retraso del crecimiento y presencia de lombrices en heces. Si se encuentran en gran cantidad pueden bloquear el intestino al formar madejas dando lugar a una oclusión intestinal.
  • Anquilostomas (Ancylostoma duodenale): se trata de gusanos de 3 mm de longitud con garfios bucales con los que se fijan a la pared del intestino delgado, donde se alimentan de la sangre del portador. En pequeño número dan lugar a anemia que puede ser mortal en el cachorro. Llegan al intestino bien directamente por la boca al ser ingeridas las larvas (también por ingestión de leche materna) o bien penetran por heridas en la piel (larva migrans cutánea) y viajan por la sangre hasta llegar a los pulmones desde donde pasan a la garganta, tragándose y llegando así al intestino.
    * El hombre se ve afectado de la misma forma que el animal y puede ser fuente de contagio para el perro.
  • Anguíllulas: habitan en el intestino delgado y contagio igual que los anteriores.
  • Triquina: se encuentran en el intestino grueso. El perro se infesta por la ingestión de huevos con larvas al consumir animales infectados.
  • Oxiuros (Enterobius vermicularis): gusano blanco de 3 a 12 mm de longitud que infestan el intestino grueso de humanos donde es muy comú. Mientras la persona duerme, la hembra desciende hasta el ano en cuyos pliegues pone los huevos provocando una intensa comezón que incita a rascarse durante el sueño, así los huevos quedan adheridos a las uñas facilitando su propagación. Los huevos se adhieren también a la ropa con los que su capacidad de infestación puede durar varias semanas. La oxiurasis ocurre incluso manteniendo las mejores condiciones higiénicas, sobre todo entre los 3 y 15 años.

Existe un estudio de parasitosis intestinal en humanos para el cual se eligieron al azar 44 pacientes a los que se examinaron, descubriendo helmintos en 32 de ellos, de los cuales 18 ya tenían antecedentes. Las principales lombrices intestinales encontradas en humanos son los oxiuros y los ascárides.

La vermifugación, o tratamiento de los helmintos es, por todo lo visto anteriormente, muy importante y debe realizarse por lo menos 1 o 2 veces al año, para lo cual existen multitud de productos (antihelmínticos), específicos para un tipo de gusanos (cestocidas o nematocidas) o bien polivalentes o de amplio espectro que permiten una desparasitación del animal prácticamente total. En cuanto al hombre, existen productos también para tal fin en los herbolarios o dietéticas y que son altamente eficaces, inócuos y fáciles de tomar.

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Artículo realizado por Jose Enrique Gonzalez para Sanabel